Reseña "Animales domésticos" de Alejandra Costamagna

Animales Domésticos, Alejandra Costamagna Editorial Random House 143 páginasAnimales domésticos, Alejandra Costamagna
Editorial Random House Mondadori
143 páginas

Si quiere hacerse un favor, lea a  Alejandra Costamagna. Es, a mi juicio, una de las narradoras más potentes de la literatura chilena actual. En particular le recomiendo Animales domésticos (2011), libro de cuentos cuya línea argumental gira en torno a tres temas: las relaciones que se desintegran, la muerte y los animales que, de una u otra forma, decoran dichas historias.

A través de Animales domésticos,  Alejandra Costamagna nos muestra la complejidad y la fragilidad de los vínculos entre seres humanos, pues son constantes las alusiones a relaciones de pareja o familia que se perciben defectuosas y que, en algún punto de la historia, terminan desintegrándose y fragmentándose.  Por este motivo, Animales domésticos es un texto que constantemente nos recuerda la transitoriedad de las cosas. Esto se manifiesta no sólo en término de nuestras relaciones con el otro, sino que también a través de nuestro breve paso por este mundo. Condición que se acepta con cierta resignación y hastío. ¿O es acaso nuestro tránsito por la vida lo que se acepta de esa forma? Al menos eso es lo que la autora parece sugerir en cuentos como “Daisy está contigo” o “Imposible salir de la tierra”, donde la desolación es tal que la muerte pareciese ser la única escapatoria posible. De cualquier forma, no se puede negar que el tema de la muerte es un elemento persistente a lo largo de todas las narraciones del libro.

También es prudente mencionar que los animales presentes en los relatos funcionan como catalizadores o detonadores de la acción. A partir de una primera lectura, parecen cumplir un rol secundario dentro de las historias. Sin embargo, el lector pronto descubre su importancia como gatilladores de acciones. Además, queda la interrogante de quiénes son realmente los animales domésticos. ¿Son aquellos animales que decoran las narraciones? ¿o acaso son los mismos personajes que las protagonizan?

En síntesis, Animales domésticos es un libro apto para todos los gustos. Hay historias tristes (“Nadie nunca se acostumbra”), tristísimas (“El único orden posible”), graciosas (“Pelos”) y reflexivas (“Imposible salir de la tierra”).

Además, la forma de escribir de Alejandra Costamagna es bastante ágil. Son historias rápidas, fragmentadas, que -en algunos casos- se construyen a partir de los lugares de indeterminación y en paralelo a otras historias (“Hambre”, “A las cuatro, a las cinco, a las seis”).

Los cuentos de Animales domésticos cautivan, principalmente debido a su cotidianidad. Sin embargo, no hay que ser ingenuos, pues esconden temas mucho más complejos y trascendentales. Son historias que marcan la existencia e invitan al lector a reflexionar.