El diario de Frida Kahlo

En general siento una extraña fascinación por leer diarios ajenos. Lo que explica por qué, en su momento, devoré los de Susan Sontag y Sylvia Plath.
Al igual que las autoras mencionadas anteriormente, Frida Kahlo es una mujer que admiro enormemente, no sólo en términos artísticos sino también por su optimismo y su incuestionable resiliencia. Por lo mismo, cuando me encontré en la librería El Diario de Frida Kahlo, no lo pensé dos veces y lo compré inmediatamente. ¡Vaya acierto!

Lo primero que llama la atención es la estética del libro: tapa dura con cubierta, hojas en papel couché e ilustraciones a color. Muy bonito.
En cuanto al contenido, el libro se divide en 5 partes. La primera, es una introducción escrita por Carlos Fuentes y repasa algunos de los acontecimientos más importantes en la vida de Frida, no hablando directamente de ellos, pero sí relacionándolos con la historia de México. Después, hay un ensayo de Sarah M. Lowe que reflexiona sobre las obsesiones creativas y personales de la artista mexicana y que se reflejan a lo largo de todo el diario.
En la tercera parte del libro, comienzan las 169 imágenes que integran el diario de Frida Kahlo y que registran sus últimos 10 años de vida. Así, el diario contiene múltiples reflexiones sobre sus operaciones, los dolores que experimentaba, cartas dirigidas a Diego Rivera, experimentos de palabras que rememoran la escritura automática impulsada por los surrealistas, sus intereses políticos en torno al comunismo e ilustraciones de la artista.

Lo interesante es que, en la cuarta parte del libro, aparecen las transcripciones de las páginas del diario con comentarios que ayudan a contextualizarlas y analizarlas. De esta forma, el lector puede comprender a cabalidad cuáles son los intereses que impulsan las reflexiones de la artista y se pueden apreciar con mayor profundidad los elementos que componen sus ilustraciones.

Lo bonito de El Diario de Frida Kahlo es que es un texto que nunca fue pensado para ser publicado. Por lo tanto, refleja sin censuras la interioridad de la artista mexicana. Con respecto a esto, una de las cosas que más llama la atención es la forma en que se refería a Diego Rivera. Si bien yo sabía que ambos mantenían una relación bastante intensa (con altos y bajos), me impresionó el cariño, la obstinación y el anhelo que reflejaban sus palabras cuando hablaba de él. Definitivamente ese hombre lo era todo para ella.

Por otro lado, el diario también es un testimonio del optimismo de Frida Kahlo. A pesar de que en más de una entrada se percibe su dolor, aún así la artista saca fuerzas para seguir adelante y vivir su vida de la mejor forma posible. Al ver todo lo que tuvo que enfrentar, es inevitable ponerse a reflexionar sobre lo poco agradecido que somos de las cosas que tenemos y cómo fácilmente nos dejamos abatir por cosas que no tienen una mayor importancia. Creo que esa es una de las enseñanzas más lindas que deja esta libro. Por muy malo que se vea el panorama, hay que sacar fuerzas de donde sea necesario.

Puntuación: 4/5 Estrellas